Desechando al Saúl que vive en nosotros.

desechando a saúl

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,” Efesios 4:22

Todos conocemos la historia del primer rey de Israel, un hombre de familia que tenía todo lo necesario para el éxito pero que terminó en el más grande de los fracasos. Al analizar la vida de Saúl notamos que su caída comenzó desde su interior y se volcó a cada una de sus actitudes, decisiones y acciones de las que luego se lamentaría profundamente.

Todos tenemos un Saúl dentro. Aquel hombre pecaminoso que nos impide ser los hombres de familia que Dios desea que seamos. Por lo tanto, si aprendemos a vivir despojándonos de este viejo hombre, habremos logrado mucho en nuestro deseo por convertirnos en buenos Padres de familia, para Dios y para los nuestros.

Veamos 6 características negativas de Saúl, señalemos cuáles son aquellas con las que más nos identificamos y vivamos los principios que vamos a ir aprendiendo:

1. Era un hombre temeroso e indeciso. 1 Sam.10:19-23

Sin embargo, Saúl no tenía por qué tener miedo, no solo porque Dios lo había escogido sino también porque le había dado todo lo necesario para confiar, como lo diría Wiersbe:

Saúl lo tenía todo a su favor: (1) Un cuerpo fuerte, 10:23; (2) Una conciencia de sí mismo, 9:21; (3) Un nuevo corazón, 10:9; (4) Poder espiritual, 10:10; (5) Amigos leales, 10:26; y sobre todo, (6) La dirección y oraciones de Samuel. Sin embargo a pesar de sus ventajas, fracasó miserablemente. ¿Por qué? Porque no le permitió a Dios ser el Señor de su vida1

La verdadera razón de todo esto se encontraba muy dentro de él, quien ya por su propia boca nos había revelado el estado de su corazón auto-conmiserativo; además de un bajo concepto de sí mismo y de los suyos. Observemos lo que había dicho ante el profeta Samuel cuando este le había comunicado que Dios le había escogido como rey:

"¿No soy yo hijo de Benjamín, de la más pequeña de las tribus de Israel? Y mi familia ¿no es la más pequeña de todas las familias de la tribu de Benjamín? ¿Por qué, pues, me has dicho cosa semejante?"
(1 Samuel 9:21).

Qué Saúl tuviera conciencia de su inferioridad no era el problema. Su problema era que no tenía una comunión tal con el Todopoderoso que le permitiera ver más allá de su capacidad y posición. Comunión que si tenían otros como: Aarón, Josué, Samuel o David.

Principio aprendido: Un varón de Dios tiene que tener una relación tal con su Señor que le dé seguridad y estabilidad para la vida. Sal.18:33

2. Era un hombre de apariencia nada más. 1 Sam.10:24

Una vez que hallaron a Saúl (10:24), todos se impresionaron de que a cada uno de ellos él los pasaba por encima. Tanto, que apenas le llegaban a los hombros. La Biblia dice que era joven y hermoso, que entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él, (1 Sam.9:1-2).

Con tamaña estatura y con tal porte, todos debieron pensar en sus corazones "Sin duda alguna, este es el elegido de Dios" Pero no sabían la desilusión que se llevarían después, al ver los problemas en que metería al pueblo y a su propia familia. Esto nos enseña que, al mismo tiempo que trabajamos nuestro porte exterior ante los demás, debemos procurar trabajar firmemente nuestro carácter interno. Esto es lo más esencial; y luego veremos por qué .

Principio aprendido: Un varón de Dios tiene que trabajar las zonas internas de su carácter y fortalecerlas, lo que otros crean no es tan importante como lo que Dios ve en nosotros. Heb.12:4; 1 Sam.16:7

3. Era un hombre sumamente impaciente. 1 Sam.13:5-12

A pesar de que Dios había avalado su reino, reconociéndolo públicamente y con una victoria frente a los amonitas, Saúl todavía demostraría que el miedo y la inseguridad en su corazón no habían sido superados (13:5-12). Esto le llevaría a formar otros defectos de carácter en su personalidad, acarreando serias consecuencias sobre sus decisiones. Esto significaría que no sólo fuera impaciente, sino que por su impaciencia fuera desobediente al explícito mandato de Dios.

Ofreció el holocausto que sólo le correspondía ofrecer a un sacerdote de Dios. Este hecho ha sido marcado, por muchos, como su primer error que le llevaría al fracaso. Saúl no sólo estaba demostrando su impaciencia, sino también un fuerte espíritu de autosuficiencia. Miremos como lo describe Halley:

El éxito se le subió pronto a la cabeza. La humildad cedió el puesto a la soberbia. Ofreció holocaustos, cosa que estaba reservada a los sacerdotes. Esto fue la señal del creciente sentimiento de autosuficiencia de Saúl.” 2

Samuel llegó momentos después de que Saúl había ofrecido el sacrificio y al verlo le dijo: “Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. Mas ahora tu reino no será duradero” (13:13). Efectivamente, Saúl había actuado muy locamente, con suma impaciencia. Y tendría que sufrir las dolorosas consecuencias.

Principio aprendido: La paciencia es una cualidad inherente a la madurez. Un varón de Dios debe tener la suficiente paciencia para producir en él constancia y temple. Col.3:12

4. Era un hombre arrogante e impulsivo. 1 Sam.14:23-29, 43-45

Ahora que se sabe desechado debido a su desobediencia, Saúl comienza a dejar completamente sueltos todos sus defectos de carácter (1 Sam. 14:23-29, 43-45). Uno podría preguntarle con justa demanda: ¿Cómo es posible que envíes a la guerra a tus hombres sin alimento?¿Cómo es posible dictar una sentencia absurda contra alguien de gran influencia, aun cuando éste ha dado la victoria al pueblo y que por un mandato absurdo casi se le hubiese negado? Halley llama a esto, el segundo gran error de Saúl:

El segundo error de Saúl: Su orden insensata al ejercito de que se abstuviera de comer, y su necia sentencia de muerte a Jonatán, mostraron al pueblo el tonto que tenían por rey.” 3

¡Por poco y la locura de Saúl recae sobre la vida de su propio hijo!

Principio aprendido: Un varón de Dios debe tomar decisiones siempre con los ánimos calmados, en toda sabiduría y en dependencia del Espíritu de Dios. Los arrebatos de ira, decisiones apresuradas y la actitud arrogante pueden causar serios daños a las personas que amamos. Pr.16:32

Cuidado con herir a los que amas por no aprender a controlar tu temperamento.

5. Era un hombre desobediente y obstinado. 1 Sam.15:13-23

Por todo lo que le pasó, uno diría que Saúl tuvo lo suficiente como para aprender la lección, pero no fue así.

¿Era posible tal necedad en la mente de un hombre? Saúl había llegado al colmo de su rebeldía. A él no le importaba como  indicara Dios que se hagan las cosas, sólo le importaba hacer las cosas a su manera, y por esto fue desechado para siempre por el Señor, (15:23).

“El rechazo de Saúl, lo causo el mismo: (1) Al ofrecer el sacrificio que sólo un sacerdote podía llevar a cabo. (2) Al ordenar la muerte de su propio hijo. (3) Desobedeciendo el mandato de Dios de destruir por completo a un rey pagano llamado Agag y a su ciudad. Este evento fue muy significativo porque: (a) Marcó el rechazo total de Saúl por parte de Dios (15:11). (b) Ilustró un gran principio bíblico: Es mejor obedecer que ofrecer sacrificios por nuestros pecados… (15:22,23). (c) Esta fue la última vez en su vida que Saúl vio a Samuel. (15:35)” 4

Principio aprendido: El mayor aliado de un Varón es la palabra del Señor. Es difícil para un hombre despojarse de “su razón” pero, que privilegiado aquel varón que se deja ser guiado por los mandamientos de Dios antes que por su parecer.

6. Era un hombre sin carácter suficiente para el liderar. 1 Sam.15:24

Todos los defectos que hemos podido apreciar en la vida de Saúl, en realidad son defectos que casi todos los hombres llevamos en nosotros mismos. No son estos defectos los que le llevaron a la ruina, sino que Saúl no supo lidiar frente a sus debilidades y se dejó dominar por estas, en lugar de aprovechar las enormes ventajas que Dios le había dado para ejercer un buen liderazgo. Saúl no se preocupó por el pueblo, ni por darles un correcto liderazgo que los guiara. Él solo se preocupó de sí mismo, aun cuando esto implicara desestimar la palabra del mismo Señor que lo colocó como rey de su nación (15:24).

Maxwell, en uno de sus célebres libros sobre liderazgo, llama  a esto “la ley de la tapa”  Por medio de esta ley nos dice que toda persona tiene el potencial para convertirse en líder, sólo que primero tiene que levantar las tapas (defectos, obstáculos) de su vida. Veamos lo que él nos dice a cerca de Saúl:

“Cuando Dios hizo a Saúl rey de Israel, quitó todas las tapas externas de la vida del nuevo gobernante. Saúl recibió la unción de Dios, asumió la posición de rey y tenía potencial de convertirse en un gran líder. Pero aunque no tenía tapas exteriores en su liderazgo, aún quedaban en él tapas internas. Y eran muchas: Miedo, Impaciencia, Rechazo, Impulsividad, Fraude (usó a su hija Mical), Celos, Enojo. Cada líder tiene tapas en su vida. El asunto no es si tiene tapas o no. El asunto es lo que va a hacer con ellas. La mayoría de las tapas de Saúl tenían que ver con la debilidad de su carácter. Aun cuando fue desechado como rey, Saúl estaba muy preocupado por el qué dirán. Suplicó a Samuel: “yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y de Israel” (1sam.15:30). Puesto que nunca quitó las tapas de su liderazgo, Dios lo sacó del trono de Israel.” 5

Al final de esta historia narrada en la Biblia, notamos una declaración del propio Saúl que revelaría su paupérrimo liderazgo y su total falta de carácter:

“Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos.” (15:24).

Esto no era sólo una excusa, era la realidad. Sin tan sólo Saúl hubiera oído al Señor, no hubiera tenido de decir esto. Y David no hubiera tenido que expresar luego aquella dolora frase: “Como han caído los valientes” (2 Sam.1:17)

Principio aprendido: Una de las cualidades más firmes para un buen liderazgo es poner primero la palabra de Dios antes que el agrado a los hombres. Todo varón debe desarrollar liderazgo en su vida. Y saber conducir a los suyos hacia lo que necesitan y no necesariamente a lo que desean. 1Cor.16:13

APLICACIÓN.

  1. Tengamos cuidado de pasar por alto nuestros propios defectos de carácter, los cuales poco a poco nos pueden estar arrastrando hacia nuestra propia caída.
  2. La palabra de Dios es de esencial importancia para la formación de nuestro carácter. De esto depende mucho el éxito de nuestras vidas y de los nuestros en el hogar. Además de esto, nos encontraremos con la dicha de sabernos usados para los propósitos de Dios en la tierra.
  3. Todos los hombres tenemos limitaciones, defectos, u obstáculos. David las tuvo, y todos los hombres de Dios también. El hecho no está en ver si las tenemos o no, sino en aprender a despejar esos obstáculos y superar todas nuestra debilidades. Y la manera correcta de hacerlo es dependiendo de Dios como lo hizo David, Abraham, Jacob, Elías, Pablo, etc.

Este será un paso sumamente importante para que podamos consolidarnos como buenos hombres de familia y unos excelentes Padres. Por el contrario, no hacerlo, puede resultar en perjuicio de los seres que más amamos. Los solemos proteger de las personas malas de afuera, pero ¿Qué hacemos por protegerlos de la persona mala que vive en nuestro interior?

SERIE BÍBLICA ESPECIAL:

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1. Warren w. Wiersbe; Bosquejos Expositivos, obra completa; p.224
2. Henry Halley; Compendio Manual Bíblico; p.223
3. Ibíd.., p. 224.
4. Resumen extraído: Harold L. Willmington; Auxiliar Bíblico Portavoz, p.127
5. Maxwell, John C.; Los 21 Minutos más poderosos en el día de un líder, p.10

Basado en mi artículo “Saúl, una personalidad para el desastre”