IMPARCIALIDAD EN LA ORACIÓN | Filipenses 1:4 (3)

LA ORACIÓN DE UN SIERVO

Principio 5: La oración de un siervo no hace excepción de nadie, sino que involucra a todos.

"..por todos vosotros.." [Fil.1:4c]

¿Recuerdan aquella comparación que hizo Cristo a cerca de lo fácil que es amar a los que nos aman? El mismo principio se puede aplicar aquí, ya que es fácil orar y rogar con gozo por todos aquellos que son más cercanos a nosotros y que amamos mucho. ¿Pero qué hay de los demás? Pablo, como veremos, no hacía acepción de personas al momento de orar, esto a pesar de que tenía fuertes “razones” para hacerlo.

Hay que ponernos a pensar, que en aquél entonces, la iglesia tenía todo tipo de personas. Pablo mismo dice que habían débiles, los de poco ánimo, y los ociosos (1 Tes.5:14), además también habían los legalistas, los carnales, los orgullosos, los desordenados, etc. Así que, no habrá faltado más de uno que le haya sacado algunas “canas verdes” al apóstol, ni quienes se pelearan entre sí, como Evodia y Síntique (Fil.4:2-3). Pero Pablo oró por todos ellos, sin excepciones ni exclusividades, con el mismo ánimo y gozo.

Pablo nos va a enseñar que “no hacer excepción de personas” es producto de tener en nosotros al Dios que tampoco hace esto. 

  • Romanos 2:11 – “Porque no hay acepción de personas para con Dios.”

  • Hechos 10:34 – “Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas”

  • Gálatas 2:6 – “Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas”

Por esto los siervos del Señor mandaron explícitamente que no hagamos acepción de personas. Y esto debe incluir la intercesión.

  • Efesios 6:9 – “Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas.”

  • Santiago 2:9 – “pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores.”

  • Santiago 2:1 – “Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.”

  • 1 Timoteo 5:21 – “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad.”

Teniendo en cuenta esto, hallamos que a Dios le agrada que consideremos a todos sin excepción. Por ello, no podemos pretender llegar a Dios en oración si nuestro corazón está marcado por la parcialidad o el favoritismo. Debemos orar igual por todos.

RECOMENDACIONES:

  1. Hoy te invito a hacer algo diferente:  En lugar de orar por nosotros mismos, o por quienes más amamos ya sean familiares, parejas, amigos, hermanos en la fe, etc. Pongamos primeros en la lista a personas que no nos aman mucho que digamos. A las personas que no son muy agradables, quienes quizá busquen nuestro mal; o aquellos que son conocidos como “chichos problemas”. Ejemplo: La chismosa del barrio o de la iglesia, el divisionista, etc.

  2. Oremos sinceramente por el bienestar de todos ellos. Estoy diciendo, no que oremos para que “cambien a favor de nuestro bien”, sino que oremos por ellos, deseándoles toda la bendición de Dios y Su gracia para con las vidas de ellos. Pidamos desinteresadamente.

  3. Coloca también, en la lista, a personas en las cuales no piensas normalmente. Podrían ser: tus gobernadores locales, profesores del colegio, niños de tu barrio, etc. Aprendamos a no dejar fuera a nadie. Pero no lo hagamos muy general, como: “Dios te pido por todos los hombres” así no; seamos más específicos y no olvides hacerlo con mucho gozo en Cristo.

¡¡Dios te ayude!!

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