REGOCIJO EN LA ORACIÓN | Filipenses 1:4 (2)

LA ORACIÓN DE UN SIERVO

Principio 4: La oración de un siervo es rogativa y llena de gozo.

"rogando con gozo por todos vosotros..." [Fil.1:4b]

Alguien dijo algunas vez: "No puedes orar y estar preocupado al mismo tiempo, u oras o te preocupas" y esto es cierto. La oración de un creyente consagrado a Cristo es caracterizada por un gozo muy grande, el cual traspasa la barrera de las circunstancias amargas. Así que, cuando uno ora apropiadamente el gozo del Señor inunda todo su ser.

En resumen: En el verso de hoy, podemos apreciar que una oración cristocéntrica tiene dos elementos distintivos:

  • Tiene ruego. El "ruego" expone un deseo intenso, que es impulsado por el amor de Cristo desde nuestro corazón, para afirmarse en la voluntad de Dios y depender enteramente de él.
  • Tiene gozo. Es importante resaltar que el gozo, del cual estamos hablando, no viene producto de que Dios haya hecho todo cuanto le hayamos pedido, sino del hecho de que depositamos en él nuestra confianza, aun cuando el proceder de Dios sea distinto a nuestras peticiones.

RECOMENDACIONES:

  1. Ten presente, cada vez que vas a orar, que orar no sólo es hacer peticiones. También es descansar en los brazos del Señor. La Biblia dice: “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1Pe.5:7)
  2. En el momento en que tus emociones quieran recurrir a los malos momentos que pasamos. Recuerda más bien la gracia de Dios para tu vida, todo lo hermoso que has vivido cuando le conociste. El salmista dijo: “vuélveme el gozo de tu salvación” (Sal.51:12)
  3. Ten presente también las promesas del Señor. Cada prueba o problema que hemos vivido nos sirven también de fortaleza para las pruebas del tiempo presente. Recordar que el Señor obró en un tiempo anterior frente a otros problemas o dificultades, nos alentará y dará la esperanza que necesitamos por saber que también el Señor obrará hoy para bien. Pablo dice: “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Ro.8:28)
  4. No dudes en poner tus emociones en el Señor. Llora ante su presencia y clama sin temor. Refúgiate en sus brazos de amor. Sé sincero con él, dile todo; aun si no tienes ganas de orar, eso también díselo.

Pastor Jonatán Córdova

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