CONSECUENCIAS AL FALLAR EN “DESPOJARNOS DEL ENOJO” | Serie: Venciendo el Enojo.

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Recordemos nuestro principio clave:

“ES LA VOLUNTAD DE DIOS QUE SUS HIJOS CONVIVAN SIN ENOJO”

Este Principio está basado en los versos que dicen:

"Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia, Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo." Efesios 4:31-32

Por lo tanto, andar y convivir en el enojo es pecado contra Dios, y como todo pecado trae sus consecuencias, fallar en despojarnos del enojo también las tiene. Te enumeraré algunas de las principales.

CONSECUENCIAS DEL ENOJO Y LA IRA:

  • CONTRISTAMOS AL ESPÍRITU SANTO.
  • LE DAMOS LUGAR A SATANÁS. 
  • OPACAMOS EL TESTIMONIO.
  • ROMPEMOS LA UNIDAD DEL CUERPO.
  • TE ACERCA MÁS AL PECADO.
  • IMPIDE LA ORACIÓN Y LA COMUNIÓN.

Ahora, hablemos un poco de cada punto:

1. CONTRISTAMOS AL ESPÍRITU SANTO.

El Espíritu Santo está morando en el cuerpo del creyente (1Corintios 6:19). Por lo tanto, está presente en cada situación cotidiana de la vida de todo hijo de Dios. El Espíritu es tan sensible que tan solo una palabra mal dicha de nuestras bocas puede empezar a contristarle, [Contristar: Afligir, Entristecer]

El detalle con esto es que si hacemos que el Espíritu se contriste dentro nuestro, entonces dejaremos de ser llenos del Espíritu para pasar a ser controlados por la carne. Y en este estado, el Espíritu no podrá hacer su obra de una manera plena en nosotros. Su fruto no se mostrará en nosotros (Gá.5:22,23), por el contrario, sólo se manifestarán las obras de nuestra carne (Gá. 5:17-21).

En Efesios 4:30, el mandato a no contristar al Espíritu, está en medio de un contexto sobre palabras mal dichas, riñas y enojos.

Leamos con atención:

“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.  Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.” Efesios 4:29-31.

2. LE DAMOS LUGAR A SATANÁS.

Sigamos en el mismo contexto, el de Efesios. Estos capítulos son claves porque hablan mucho de la vieja y la nueva naturaleza, y ya hemos visto que el enojo es una característica de nuestra antigua naturaleza.

Al Diablo le encanta apelar a nuestro viejo hombre para seducirnos con el pecado. Cada vez que el cristiano sede al enojo y a la ira, es un blanco fácil para el enemigo. Toda vez que somos controlados por la carne suceden dos cosas:

  • El Espíritu se contrista.
  • Satanás nos seduce más fácilmente.

"Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo” Ef. 4:26-27

3. OPACAMOS EL TESTIMONIO DE CRISTO.

En el caso de la iglesia de los Corintios, una iglesia cuyos miembros era controlados más por la carne que por el Espíritu, vemos como habían quienes llevaban sus disputas con tal enojo, que iban hasta los tribunales delante de incrédulos a pleitear. Pablo censura esto como una falta grave al testimonio de Cristo y al de Su iglesia, (1 Corintios 6:1-8).

También, en 1Timoteo 3:1-9, se da una lista de atributos de carácter, que no sólo el pastor debe cumplir, también debe cumplirlo todo cristiano. En medio de esta lista encontramos  lo siguiente:

"no pendenciero (no dado a pelear con enojo), …sino amable, apacible, También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito” 1Tim.3:2-7

Cuando el enojo domina, el testimonio se daña. Si  el testimonio se daña, el poder y  la autoridad del creyente se pierden.

.4. ROMPEMOS LA UNIDAD DEL CUERPO.

La Biblia dice que, en cuanto dependa de nosotros, debemos estar en paz con todos los hombres (Rom.12:18,19). También nos dice que todo creyente tiene que mostrarse solícito en guardar la unidad del Espíritu, en el vínculo de la paz (Ef.4:2-3).

Por lo tanto, toda vez que convivimos en enojo, estos principios de paz y unidad se rompen, y quedamos fuera de la voluntad de Dios; por lo que asumiremos las consecuencias propias de ello.

.5. TE ACERCA MÁS AL PECADO.

Todos recordamos la historita de Caín, sabemos que todo no comenzó con el deseo de matar, todo empezó con el enojo de Caín. Dios le había advertido que el pecado estaba a la puerta debido a su enojo; pero el no hizo caso y todos sabemos los resultados y sus consecuencias (Génesis 4:4-7).

También la Biblia nos relata un conjunto de pecados que resultan del enojo, tales como:  Enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras…amargura, gritería y maledicencia, y toda maliciaGálatas 5:19-21; Efesios 4:31

¡MUCHO CUIDADO! 

6. IMPIDE LA ORACIÓN Y LA COMUNIÓN.

Una de las áreas más típicas en donde encontramos mucho enojo quizás sea en las relaciones matrimoniales. Al parecer la historia de Adán y Eva se sigue repitiendo, los cónyuges siempre están buscando quien es el culpable. Y por eso, esta vez los pondré como un claro ejemplo de convivir en enojo y su resultado negativo en la vida de oración y comunión con Dios y los demás.

Pedro les dice a las esposas que aprendan a ser sumisas a sus maridos; y a estos, que aprendan a vivir con sus esposas sabiamente (no me digan que no se puede notar todo un ambiente de enojo y amargura aquí).

Bueno la Respuesta era simple, ambos tenían que vivir sabiamente y les da una buena motivación: “Para que vuestras oraciones no tengan estorbo”. (1Pedro 1:1-7)

Claro, ¿Quién quiere orar cuando está enojado? ¿Quién puede servir con devoción cuando esta amargado? ¿Esto no afecta acaso nuestra relación con Dios? ¿Esto no afecta también nuestra relación con los demás, incluso con los que no están involucrados en el problema? 

CONSECUENCIAS FÍSICAS DEL ENOJO Y LA IRA:

“NotiMex creo una infografía en español con datos propios y del Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la Universidad de Guadalajara que nos muestra que es lo que sucede al enojarnos y nos ofrece algunas recomendaciones a seguir para tratar de evitarlo o al menos reducir las consecuencias que provoca. “ (Fuente: http://geeksroom.com )

Lo que le sucede a tu cuerpo al enojarte:

  1. El corazón bombea sangre con mayor rapidez y la envía a los músculos del cuerpo por si hay que correr o defenderse.
  2. Se crean más plaquetas y se pone en marcha el sistema inmunológico por si hay alguna herida en el cuerpo.
  3. Se siente fatiga y hambre.
  4. Las células cargadas de los lípidos liberan grasa en el flujo sanguineo.
  5. Las paredes de las arterias se deterioran y la gra cumulada se transforma en colesterol malo.
  6. Principal consecuencia: ENVEJECIMIENTO, 3 mil veces más rápido de lo normal.
  7. En estos estados emocionales se eleva tres mil veces los riesgos a la salud, ya que el cuerpo eleva la producción de micro-enfermadores subcelulares.

Este es un articulo en el que se evalúan los daños causados en el cuerpo por el enojo. Los cientificos recomiendan algunos tips como: Vivir tranquilo, dieta sana, ejercicios, reír más y hasta enamorarse. A la verdad, son buenos consejos, pero no son eficaces contra la raíz del enojo. Dios nos muestra que el agente del enojo somos nosotros mismos, desde nuestro interior. Es por ello que nosotros queremos llevarte a la fuente principal de paz, el Dios de paz (Filipenses 4:9).

Recuerda:

TU NO ERES UNA VÍCTIMA DEL ENOJO, ERES LA RAÍZ DE TU ENOJO

CONCLUSIÓN.

Para meditar ¿verdad? No es el deseo de Dios que sus hijos vivan y convivan así. Él nos quiere en un ambiente de libertad, de devoción, de hogar cristiano; donde reine la comunión, la paz, la ayuda mutua, la pureza, el buen testimonio y la humillación; también la oración, el poder de la llenura del Espíritu y ¡mucho más!

No perdamos lo más valioso, solo por no despojarnos de nuestro enojo a tiempo. Recuerda siempre estos versos:

"Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios." Santiago 1:19-20

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