COLABORANDO EN EL CRECIMIENTO DE OTROS. Rom.1:8-13

Punto de Partida: Esta vez vamos a centrar nuestra mirada en el servicio que Pablo estaba dispuesto a brindar a los creyentes de Roma:

  1. Dispuesto a orar por ellos fervientemente. (v.8, 9).
  2. Dispuesto a visitarlos y profundizar su comunión. (v.10, 13)
  3. Dispuesto a prestarles ayuda para confirmar sus dones (v.11)
  4. Dispuesto a confortar a sus corazones. (v.12)

Fortaleciendo la práctica de nuestra fe. Romanos 2:17-29

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Punto de Partida: Ahora, Pablo va a continuar el mismo tema, el cual trata sobre el juicio de Dios y la inexcusable culpabilidad de los hombres. Pero esta vez la plática va dirigida especialmente a los judíos, religiosos de aquel tiempo. Ellos son confrontados con su pecado a pesar de que se gloriaban en la ley donde creían tener su máximo apoyo, y creían que aprobaban siempre lo mejor. Además, mostraban orgullo por tener en su poder la palabra verdadera de Dios. Sin embargo su conducta no era acorde a todo esto. A ellos se les acusa de:

Una esclavitud peor implica una libertad más gloriosa

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El Perú se encuentra a puertas de celebrar sus 195 años de independencia nacional. Y es una brillante oportunidad para recordarle a las personas que no todo puede ser celebración en estas fechas, tenemos que gemir también por nuestra nación que se haya todavía necesitada de una libertad mayor. Te invitamos a leer y compartir este breve artículo al respecto.

9 Razones para no juzgar a otros. Romanos 2:1-16

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Punto de Partida:  Ahora, abordamos el segundo capítulo de esta preciosa epístola. Pablo nos enseñará que así como los impíos fueron señalados como culpables ante Dios (1:18-32), también son igual de culpables aquellos que viven moralmente bien. A estas personas les llamamos “moralistas”, aquellos que normalmente creen no ser “tan malas personas” como otros. De estos se dice que:

Cómo vivir bien en un mundo malo. Rom. 1:25-32

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Punto de Partida: Anteriormente, Pablo nos había hablado sobre los gentiles y la manera en que estos rechazaron abiertamente la gloria de Dios. Por su puesto esto les traería una consecuencia eterna debido al justo juicio de Dios. Pero ahora, Pablo nos enseña que aquel juicio no es la única consecuencia mala que ellos atraen. Sino que, aún en este mundo, estarían provocando daños terribles como:

5 Cosas que aprendemos al mirar a los malos. Rom 1:18-25

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Punto de Partida: Previamente, Pablo nos había demostrado su sincero compromiso con: La persona de Cristo, el servicio a la iglesia, y su predicación a los incrédulos. Habíamos observado también, que su necesidad de un servicio cada vez más ferviente por las almas era producto de sus valores como cristiano y de su profunda sensibilidad con lo que les pasaría a las personas que mueren sin Cristo. Algunas personas podrían objetar a Pablo pensando que no son “tan malos” como para tener algo de que arrepentirse. Los judíos eran religiosos, tenían las sagradas  Escrituras y eran descendientes del pueblo elegido así que debían de sentirse muy seguros, los griegos tenían sus “sabias filosofías” y eran moralistas, “buenas personas” a sus propios ojos.

¡Liberate de la deuda! Romanos 1:14-18

 

Punto de Partida: Ahora abordaremos la parte en la que Pablo expresa su profundo deseo de llegar hasta Roma. Por su puesto Pablo no estaba anhelando unas vacaciones soñadas, sino más bien quería ir en pos de los sueños de Cristo. Este no es un mero deseo caprichoso, sino más bien una necesidad en su ser.

Comprometido con el Evangelio. Rom.1:1-7

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Punto de Partida: El tema central de la carta a los Romanos es el evangelio y lo que éste hace en la vida de una persona. Pablo comienza esta carta relatando su compromiso personal con aquello que quiere transmitir.

Alabanza en tiempo de dificultad. Salmo 103

Definitivamente, es muy agradable leer algo como esto en las Escrituras:

Él es quien perdona todas tus iniquidades,
Él que sana todas tus dolencias;
Él que rescata del hoyo tu vida,
Él que te corona de favores y misericordias;

Él que sacia de bien tu boca
De modo que te rejuvenezcas como el águila.
(Sal.103:3-4)

Hay una gran cantidad de cristianos que suelen decir: Estas promesas son realmente preciosas pero no las veo reflejadas en mi vida muy a menudo que digamos.

La respuesta puede estar en el siguiente punto:

La mayor parte de las veces que leemos un pasaje como este, tendemos a centrar nuestra atención en las bendiciones prometidas y no tanto en  la Persona que otorga las bendiciones. Pero no olvidemos que este salmo comienza diciendo: “Bendice Alma mía a Jehová” la atención más importante está puesta sobre Dios.

Cuando nos acostumbramos a centrar nuestra mirada en las bendiciones, más que en Dios, es natural que luego ya no las veamos. Comenzamos a considerar cosas que no son bendiciones como si las fueran y hacer todo por alcanzarlas. Al mismo tiempo comenzamos a mirar las verdaderas bendiciones como si no las fueran, y las solemos llamar de distintas formas como: Aflicciones, dificultades, pruebas, luchas, etc. Terminamos por perder las fuerzas, sentir desánimo y llevar una vida tibia.

La mayoría de salmos como éste han sido escritos en momentos de mucho sufrimiento. Sin embargo, en estos, no  se deja de bendecir a Dios. Nosotros también podemos aprender a bendecir a Dios como él se lo merece:

Primero: Reconoce atributos de Dios por los cuales confiar en él, como:

  1. Él es santo. (v.1)
  2. Él es perdonador. (v.3a)
  3. Él es sanador. (v.3b)
  4. Él es lleno de gracia. (vv.4,5)
  5. Él es justo. (v.6)
  6. Él es misericordioso. (vv.7-11)
  7. Él es compasivo. (vv.12-16)

DECLARACIÓN DE FE: Las Personas de la Trinidad

DIOS EL PADRE

En cuanto a la Trinidad:

  1. Creemos que Dios, el Padre, es la cabeza funcional de la Trinidad. (Juan 5:30, 6:38; Lucas 22:42; Juan 15:26; 1Corintios 8:6)

    Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Juan 6:38
  2. Envió al Hijo para obtener satisfacción para la justicia divina y para proclamar la reconciliación (Lucas 4:18; 1 Juan 4:9; Juan 5:36).

    Las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado. Juan 5:36
  3. Envió el Espíritu para enseñar la verdad (Juan 14:26; Gálatas 4:6).